Diagnosticado en septiembre de 2015

Yvonne JohnsonMi historia de cáncer de seno comienza en agosto de 2015. Acabo de cumplir años. Iba a ser abuela en noviembre y me graduaría con mi maestría en la primavera de 2016. La vida fue buena y luego sucedió. Durante un autoexamen de senos, sentí un bulto en mi seno derecho. Llamé a mi médico para programar una ecografía y luego una mamografía. Me diagnosticaron cáncer de seno en etapa tres en septiembre de 2015. Tantos pensamientos entraron en mi mente. Etapa tres? ¿Por qué no sentí un bulto antes? ¿Qué podría haber hecho para evitar esto? ¿Voy a vivir para ver nacer y crecer a mi nieta? ¿Por qué yo?

El siguiente paso sería una tumorectomía y tener un puerto de quimioterapia colocado en mi pecho. Luego, quimioterapia y radiación a seguir. Decir que fue un momento difícil para mí fue quedarse corto. El agotamiento físico y mental fueron abrumadores.

La pérdida de cabello, la fluctuación de peso y los cambios generales en el cuerpo comenzaron a pesarme, así que recé por fuerza, curación y perseverancia. Me negué a rendirme y no dejé que el cáncer ganara. Mi hija, mis padres y mi hermano me cuidaron mucho.

A veces tienes que humillarte y dejar que otros te ayuden. Decidí seguir siendo positivo.

Permanecí inscrito en la universidad, incluso si tenía que ser llevado a clase en los días difíciles. Mis maestros y compañeros de clase trabajaron conmigo. Mi familia de trabajo fue solidaria y flexible. Recibí a mi hermosa nieta en este mundo y me gradué a tiempo.

Después de varias largas conversaciones con Dios, he encontrado algo de paz con mi diagnóstico. Espero que mi historia anime a alguien más que esté pasando por la misma batalla o similar. Soy un sobreviviente y continuaré apreciando la vida y lo que está por venir.

Le diría a alguien que lucha contra el cáncer de seno que sea fuerte y que nunca pierda la fe. Sé que es difícil, pero sigue viviendo. No permita que el cáncer de seno gane y se apodere de su mente de manera negativa. Use esta prueba como su testimonio. Ayude a otros a encontrar su manera de sanar y hacerlo también lo ayudará a sanar. Todos tenemos un camino para cumplir nuestro destino. Es el viaje donde experimentamos los altibajos. Abraza los momentos altos y crece desde los bajos. Haz que cada momento cuente y vive cada día al máximo.